domingo, 14 de febrero de 2010

Una hermosa carta de Amor (o de despedida)


Hace unos días me entregaron esta carta. Soy amante de las letras (y de los hechos que sustentan las letras) y admito que este escrito llegó a mi corazón. Jamás una carta había despertado en mí sentimientos tan disimiles como tristeza, alegría y vanidad de mi alto ego .

“Alguna vez leí en una columna de Florence Thomas una definición de amor que me impactó: “El amor es nómada; el amor es precario, es frágil y el deseo es caprichoso, vagabundo y aventurero”. Afortunadamente en mi corazón el amor es estable, es increíblemente suficiente y fuerte. Y todo ese amor es para ti, sólo para el hermoso e inteligente hincha de América que me enamoró de la forma más linda e inesperada. Y sí, en mí hubo deseo caprichoso, deseo de amarte y que me amaras igual que siempre.
Nunca imaginé que alguien despertaría en mí un sentimiento tan intenso y verdadero en tan poco tiempo. Es sencillamente increíble pensar en cómo nos conocimos, y sin duda es apasionante ver y sentir con el recuerdo como desde la distancia ya nos queríamos tanto.
Admirable el “formalismo familiar” que seguimos sólo para vernos, sólo por saciar esa necesidad de conocernos y por fin decirnos (con miradas por aquello de los nervios) todo lo que escribimos y sentimos en mil mensajes, por dar un abrazo o una caricia que mil y una noches deseamos se hiciera realidad, sólo por sentir muy cerca nuestros cuerpos y percibir como nuestra piel y nuestro corazón se necesitaban. No olvidaré nunca a las torpes vacas a punto de caer a un ‘lago’ y la infaltable compañía de un ser perfecto (la donut). No alcanzas a imaginar cuánto me harán falta tus grandes abrazos, dulces besos, tu mirada, tu…
Tratar de reunir en un solo momento inteligencia, razón y corazón no es tan sencillo como pensé. Contradictoriamente a lo que imaginaba, contigo sí logré actuar de forma inteligente en mi corazón, pero no creo lograr dejarte en mi pasado, te quiero en mi presente, te quiero conmigo, necesito tus palabras, necesito tenerte en mi pensamiento, en mi corazón, necesito tenerte en mí. No importa, es lindo recordar, es lindo soñar, ¡contigo hasta el reggaetón es lindo!
Un amor como el nuestro era de admirar, simplemente era hermoso, me encantaba la idea de imaginar contigo, de soñar y de dar paso a la más linda realidad. Fuiste mi inteligente y seductor profe de español, mi desinteresado banco, mi exigente nutricionista, mi inconcluso guardaespaldas, mi sexy y tierno vendedor (me debes un computador), mi primer amor, mi loquito lindo, mi amigo, mi todo, mi fiel compañero a la hora de comer donuts, fuiste y siempre serás mi hermoso uribista… y espero ser por siempre tu linda uribista, espero ser siempre tu ocurrente ‘audis’ tu bonita… desearía seguir siendo tu amor, tu corazón y tu distracción. Es increíble… siento que te amé demasiado, más de lo debido (¿deber?). Pero aprendí que estar enamorado es darse por completo, es amar sinceramente y sin límites. Contigo aprendí que o hay nada más lindo que estar entre los brazos de quien amamos, sentir esas ‘¬maripositas’ en el estomago o sentir que nuestro corazón enloquece cuando besamos a la persona que nos enamoró.
Estoy seguro que amarte valió la pena. Te robaste mi corazón y decidí amarte. No me equivoqué, conocerte ha sido lo mejor que me ha pasado, poder amarte y que me amaras fue… cómo definirlo… ‘cool’. ¡Me robaste muchas sonrisas! ¡Muchísimos suspiros! Si en algún momento me extrañas te sugiero que a las once de la noche te comas una donut mientras escuchas I Don’t Want a Thing de Aerosmith (Sólo para ti). Nunca olvides

No hay comentarios:

Publicar un comentario