En una típica jornada de entrenamiento en el Virrey saqué una conclusión. El sexo es como una carrera de largo aliento. Aún no estoy seguro de por qué terminé pensando en esto cuando trotaba alrededor de este Parque. Posiblemente las hermosas mujeres que hacen ejercicio en este sitio, y que en mi reproductor de música se ‘colara’ una canción de reggaetón (Amiga de Ñejo y Dálmata), hicieron que mis pensamientos se desviaran hacia los placeres del dios Eros.
En una carrera de largo aliento, como los 42 kilómetros de un maratón*, es importante hacer un excelente calentamiento, así como manejar los tiempos y los ritmos. En este tipo de carreras es importante ‘escuchar’ nuestro cuerpo. Empezar el primer trayecto despacio, pero con un paso seguro. Cuando se llega a la mitad del recorrido es el momento de acelerar el paso, de dejar atrás a los más débiles, de esforzar un poco más nuestro corazón y pulmones. Cuando la meta se acerca es hora de atacar. De hacer el mayor esfuerzo, de no guardarse nada… es una competencia, después del primero todos son perdedores y en este punto sólo vale llegar en primer lugar.
En el sexo pasa algo parecido. Los primeros momentos son para jugar, acariciar, sentir, reconocer, consentir, decir cosas al oído… sin afán. Hay que ‘escuchar’ e interpretar lo que el cuerpo de la mujer quiere en todo momento. Después de esto podemos ser un poco más atrevidos (sin dejar de ser tiernos y gentiles)… sentir la piel de una hermosa mujer desnuda es… (lo siento, mi imaginación se elevó tanto que quedé sin palabras)… luego llegará el momento del mayor esfuerzo, y el más placentero.
Pero es en este momento en donde empieza la diferencia entre el sexo y las carreras de largo aliento. El sexo no es una competencia, es más, se vale ‘llegar’ de segundo, siempre y cuando hayamos logrado que nuestra pareja ‘llegara’ primero. Lo ideal sería que la pareja ‘llegara’ al mismo tiempo (2 ó 3 veces por noche).
¡Ni se le ocurra ‘llegar’ primero! Dejemos esas actitudes machistas y retrógradas de querer complacernos sin tener en cuenta lo que la mujer desea. Pensemos primero en que ella obtenga el máximo placer. Le aseguro que si actúa así tendrá mil y una noches en la piel de una hermosa mujer, o en la piel de mil y una mujeres. Usted decide.
Muii buenoo... (♀♂♥)
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